Viaje de la certeza

Episodio 45 – ¿Por qué la evolución contradice al islam?

Eyad Qunaibi distingue evolución por azar, creación y origen común, y explica su postura sobre la razón, la ciencia experimental y la revelación.

Introducción: ¿por qué la teoría de la evolución contradice al islam?

La paz sea con vosotros. La pregunta que se hacía en cada episodio era: ¿por qué suponéis que la teoría de la evolución contradice al islam? Ahora, tras haber tratado el asunto de manera científica y detallada, resumiremos la respuesta. Como os prometimos que estos episodios establecerían un método y reglas para pensar, la respuesta en este episodio y en los siguientes incluirá muchas de esas reglas, si Dios quiere.

Parte de lo que diremos hoy será breve, como títulos; lo desarrollaremos y presentaremos sus pruebas en los próximos episodios.

Definición de la teoría de la evolución

Al principio es muy importante saber exactamente de qué hablamos, porque cuando se dice «teoría de la evolución» quizá yo hable de una cosa y tú tengas otra en mente.

La teoría de la evolución no significa simplemente que los seres desciendan de un antepasado común, sino que descienden de él por una suma de casualidades, sin intención de nadie y sin necesidad de un Creador omnisciente y poderoso. Este es el elemento común entre la teoría en su forma inicial producida por Darwin y todas las modificaciones que se le han hecho hasta hoy, como explicamos detalladamente en el episodio: (Adoradores de microbios).

La forma más extendida de esta teoría sostiene que ese descenso desde un antepasado común ocurrió mediante cambios aleatorios y selección ciega. En resumen: cuando en este episodio decimos «teoría de la evolución», nos referimos a esa forma más difundida.

Hay seguidores de la teoría que niegan la aleatoriedad de los cambios o la ceguera de la selección, pero aun así insisten en que no hay Creador ni propósito. Todos pretenden ser coherentes con sus bases materialistas para explicar el universo y la vida; vimos en el episodio «El secuestrado» que no lograron esa coherencia, sino que se vieron obligados a afirmar fantasías invisibles en vez de la verdad de que debe existir un Creador.

La evolución como mito sin Creador

Este es el sentido técnico de la teoría de la evolución: criaturas sin Creador. Es lo que hemos dicho repetidamente que es un mito, la idea más absurda y estúpida de la historia. Y en los (24) episodios anteriores mostramos cuántas falacias lógicas y cuánto engaño se emplearon para vestirla con ropaje científico.

Nuestro problema con la «teoría de la evolución» no es que niegue la creación independiente de los seres, como algunos creen; nuestro problema es que, definida así, asesina la razón, consolida razonamientos torcidos y falsifica la ciencia.

Nuestra postura ante la teoría de la evolución

¿Negáis la «teoría de la evolución» por motivos religiosos? Respondemos: sí, negamos vuestro mito por motivos religiosos, porque nuestra verdadera religión se dirige a la razón sana; si la razón se pierde, la religión se pierde con ella. Preservar la razón es una necesidad de nuestra religión, pues la razón es la base de la responsabilidad. En cambio, vuestro mito solo cruza por el puente de destruir la razón; por eso, y por nuestra religión, debemos proteger la razón de vuestro mito.

Sí, negamos vuestro mito por nuestra religión, porque en ella la ciencia natural indica a Dios e invita a temerle, y solo se apoya en fuentes de conocimiento que nacen de la fe en el Creador, como explicamos en «El secuestrado». Si una se pierde, la otra se pierde. Vuestro mito solo cruza por el puente de falsificar la ciencia. Al mostrar su falsedad, preservamos a la vez razón, ciencia y religión.

Conciliar el mito con la fe en el Creador

Bien, ¿qué ocurre si intentamos conciliar el mito —con su casualidad y ausencia de propósito— con la fe en el Creador? ¿Si suponemos algún papel del Creador en el origen del universo, de la vida y de su diversidad, manteniendo a la vez el azar y la ceguera como pilares de la teoría?

La respuesta es que se trata de conciliar la idea más absurda de la historia con la mayor verdad de la existencia: conciliar el materialismo, que quiere excluir precisamente al Creador, con el método que reconoce que debe haber un Creador.

Mostraremos que cualquier intento de injertar el árbol de Darwin en el árbol de la fe en el Creador producirá frutos muy deformes: desviarse de la rectitud respecto a los nombres y atributos de Dios, desviarlos de su sentido original, lo que conduce a dudar del Corán y finalmente a la incredulidad. También mostraremos que quienes mezclan azar y casualidad con algún papel del Creador repiten los pasos por los que Darwin logró asesinar la razón y hacer pasar gradualmente su mito.

La postura del islam ante la teoría de la evolución: naturaleza, razón, ciencia y religión

Esta es la postura ante la «teoría de la evolución»: es falsa para la disposición innata, la razón, la ciencia experimental y la religión. Recordamos que usamos la palabra «science» en vez de «conocimiento» para subrayar que el conocimiento no se limita a la ciencia experimental basada en observación y prueba; lo que indica la razón es conocimiento, y la testimonio veraz es conocimiento, como explicamos en «El secuestrado».

Tras esta explicación, casi veo a algunos decir: «¿Entonces este es tu gran problema con la teoría de la evolución: el azar, la casualidad y que no haya Creador? Estamos de acuerdo contigo; ¿no tienes problema con la evolución dirigida?»

El concepto de «evolución dirigida»

¿Qué queréis decir con «evolución dirigida»? ¿Que Dios desarrolló a las criaturas desde un origen común con intención y voluntad, sin azar ni casualidad?

Hermanos, esto ya no es evolución ni tiene relación con la teoría de la evolución, cuyos partidarios coinciden en negar la acción del Creador: ni la existencia de seres con esta diversidad es intencional, ni su complementariedad, ni sus órganos; son casualidades sobre casualidades. La teoría se apoya en cambios aleatorios y selección ciega, y afirma errores de diseño por falta de intención.

Cuando dices «teoría de la evolución», no equivale solo a «origen común», sino que incluye todas esas fantasías. Decir «evolución dirigida» por un Creador significa «sin propósito» bajo dirección del Creador: es una frase contradictoria en sí misma. No es correcto normalizar el término «teoría de la evolución» de ese modo, especialmente porque la lucha de los términos tiene gran efecto y los seguidores del mito evolutivo dependen mucho de manipularlos.

Esta es la postura sobre la evolución dirigida: un término contradictorio en sí mismo, y lo contradictorio es falso.

¿Cómo creó el Creador? Lo oculto y el mundo visible

Bien... dejemos la evolución dirigida: ¿creó las criaturas desde un origen común? Acordemos primero que hemos terminado el tema de la evolución. Acordamos la respuesta a la pregunta «¿debe haber un Creador?» y respondimos «sí», respuesta indicada por la disposición innata, la razón y la ciencia; después pasamos a preguntar cómo creó el Creador. Enterramos la palabra «evolución» y toda nuestra discusión ahora no tiene relación con ella.

Ahora tratamos el modo de la «creación», concepto contrario a la «evolución», y preguntamos cómo ocurrió esa creación. Racionalmente, todo es posible para el poder del Creador: que haga salir a los seres de un origen común, que cree a cada uno de manera independiente, o que deje a algunos como están y diversifique a otros.

Los límites de la ciencia experimental para conocer cómo fue la creación

Bien, ¿y desde el punto de vista de la ciencia experimental? La science responde: «Disculpad, no es de nuestra competencia». ¿Por qué? Porque su campo es observar las cosas sensibles y sus efectos en el mundo visible en que vivimos. El modo de la formación inicial de los seres es una cuestión oculta, fuera de los sentidos, de la observación y del experimento.

La distinción entre los dos mundos, el oculto y el visible, es una realidad señalada por las fuentes del conocimiento, incluida la ciencia experimental. Indican que debe haber algo anterior a la materia, la energía y las leyes que estudia la ciencia experimental: una causa primera que domina todo y a la que nada domina. La materia, la energía y las leyes son significados y cosas inertes: no crean, no perfeccionan ni innovan.

Asimismo, el modo de la primera existencia de los seres vivos está fuera de las leyes habituales de la vida y es anterior a ellas. Es anterior a la reproducción de los animales por macho y hembra; la cadena de parejas debe terminar en un comienzo, así lo juzga la razón. El modo de originar ese comienzo pertenece al mundo oculto.

Pero ¿no podemos inferir, al contemplar los fósiles, su distribución por estratos, las semejanzas entre seres, su distribución geográfica y el material genético con sus diferencias y similitudes, si la primera creación fue independiente o procedió de uno o varios orígenes comunes?

La respuesta, hermanos, es que a una misma conclusión se puede llegar por más de un camino. Si dos seres se parecen, racionalmente pueden haber sido creados por separado con semejanza, o uno puede haber surgido del otro; la ciencia experimental no permite restringir las posibilidades a una sola.

Uno de los fundamentos de la ciencia experimental es que, si entro en el laboratorio y sigo pasos determinados hasta producir un compuesto químico, lo máximo que puedo decir es que esos pasos producen ese compuesto. Si sé que hay más de una manera de producirlo y luego veo el mismo compuesto en manos de otro, no puedo juzgar que lo hizo siguiendo mis mismos pasos; pudo producirlo mediante otras reacciones.

Este es un principio científico aceptado y practicado. Si un investigador basara la discusión de los resultados de cualquier experimento en otro fundamento, su investigación y sus conclusiones serían rechazadas. Y esto se aplica a compuestos cuyos métodos de preparación pueden conocerse; ¿qué decir de la primera creación oculta de seres diversos, que no es como las acciones humanas ni está limitada por sus opciones?

Quizá digas: «¿Por qué te permitiste negar la teoría de la evolución con la ciencia experimental y ahora no quieres negar ni afirmar los modos de creación también con la ciencia experimental?»

Respondemos de nuevo, hermanos: son dos preguntas. ¿Debe haber un Creador? ¿Y cómo creó el Creador? La «teoría de la evolución» dice: no, no hace falta un Creador. Con ello cerró la puerta de lo oculto y buscó explicaciones de la vida en el mundo visible. En los episodios de la serie, desde el comienzo hasta ahora, demostramos que estas explicaciones son falsas para la disposición innata, la razón y la ciencia experimental. La teoría se comprometió con el mundo visible como explicación única; por eso la obligamos a atenerse a él y la refutamos con sus pruebas y herramientas. Mostramos que la ciencia experimental que pretendía invocar es inocente de ella y la derriba desde sus bases. Después mostramos que, en lugar de abrir la puerta de lo oculto verdadero, la teoría tuvo que suponer fantasías ocultas cuya estupidez explicamos.

Cuando decimos que la ciencia experimental no tiene competencia para aclarar el modo de la primera creación, respondemos a la primera pregunta mediante naturaleza, razón y science: sí, debe haber un Creador. Todas esas fuentes de conocimiento, incluida la ciencia experimental, nos indican que es un Creador de poder y voluntad absolutos, y que Sus actos no están sometidos a las leyes materiales; las leyes solo describen algunos de Sus actos que vemos en el mundo visible. Lo que pertenece a lo oculto no es campo de la ciencia experimental: su campo es el mundo visible y las leyes cósmicas con que el Creador ordenó el universo y la vida.

Las fuentes de conocimiento en el islam: la revelación

Bien, ¿cómo lo sabemos entonces? ¿Cómo sabemos si el Creador hizo surgir a los seres de un origen común o los creó de forma independiente? ¿Cómo conocer la respuesta a esta cuestión oculta? Mi discurso y respuesta se dirigen aquí a los musulmanes que creen en la autenticidad del Corán, porque en esta etapa de «El viaje de la certeza» aún no hemos tratado las pruebas de que el Corán procede del Creador del universo.

La respuesta, hermanos, es que aquello cuya naturaleza no pueden determinar ni la razón ni la ciencia experimental no tiene respuesta salvo la testimonio veraz. Como musulmanes, las pruebas que trataremos después nos indican que el Corán procede de Dios; solo Él, glorificado sea, puede informarnos del modo de la creación si quiere hacerlo.

¿Detallan los versículos cómo fue la creación de las criaturas en general? La respuesta es no. Más bien parecen indicar que Dios se reserva este conocimiento: «No los hice testigos de la creación de los cielos y de la Tierra ni de su propia creación» [Corán 18:51]. Sin embargo, la revelación nos dio a conocer algo de ese misterio, como la materia original de la creación de Adán. Es parte de la perfecta sabiduría de Dios que tranquilizara a las personas sobre la veracidad de estas informaciones sobre lo oculto de la primera creación humana mencionando pruebas del mundo visible, accesibles a la ciencia experimental, como las etapas de formación del embrión.

La interpretación de los versículos coránicos

Quizá digas: «Pero ¿qué hay de la palabra de Dios: «Di: Viajen por la Tierra y observen cómo comenzó la creación» [Corán 29:20]? ¿No ves que este versículo nos anima a cruzar el umbral de lo oculto, hablar de lo ocurrido antes del mundo visible y llegar mediante observación y science a los modos de la primera creación?»

La respuesta, hermanos, es que Dios no obliga a lo imposible. El versículo tiene muchos significados hermosos que trataremos, si Dios quiere, en un próximo episodio. No hay razón para abandonar todos esos significados y cargar el versículo con este sentido que contradice una regla firme indicada por el Corán: que el ser humano se detenga ante el umbral de lo oculto.

Repetimos: para nosotros, como musulmanes, las fuentes de conocimiento se ordenan y cada una tiene sus límites; no erigimos la ciencia experimental en juez de lo oculto. Si encontráramos, por ejemplo, restos del propio Adán —la paz sea con él—, ¿podríamos hallar una explicación material del origen de la vida en él? Una masa de barro formada que, tras un soplo de espíritu, se llenó de vida: un modo singular, anterior a la ley de reproducción por óvulos y espermatozoides.

Jesús —la paz sea con él— creaba de barro la forma de un ave y soplaba en ella, y se convertía en ave con permiso de Dios. Si encontráramos restos de esas aves, ¿sería competencia de la ciencia experimental conocer el secreto material de su formación? ¿O sería esto absurdo y confuso?

Cuando los seguidores del «mito de la evolución» negaron esta separación entre el mundo oculto y el visible, y aplicaron la ciencia experimental a ambos, la transformaron en ciencia falsa y aportaron las afirmaciones ridículas para explicar el origen de la vida que ya vimos.

La observación de los fósiles y lo que indican

Bien, ¿contemplar los fósiles no sirve para nada? Sí sirve: para meditar sobre el poder de Dios, que creó seres con formas numerosas y complejas desde antiguo. Sirve cuando ves que ni sobre ni bajo la tierra, ni en el presente ni en el pasado, hay rastro de azar, ceguera, desorden o intentos fallidos de producir seres. Quien busque tal rastro volverá la vista hacia sí, humillada y exhausta. Sirve para mirar como quien reflexiona y se beneficia, no como quien habla de lo oculto sin prueba.

Resumen de la postura sobre el modo de la creación

Este es, pues, el resumen de la postura sobre el modo de la creación:

  • Racionalmente: el Creador tiene poder sobre todas las cosas.
  • Ciencia experimental: no es de su competencia.
  • Religiosamente: nos atenemos a lo transmitido en la revelación, el Corán y la Sunna auténtica.

¿Es nuestro propósito en «El viaje de la certeza» examinar todos los versículos y hadices sobre el inicio de la creación para ver si indican un modo determinado? No, no es nuestro propósito, pues no es un fundamento de construir la certeza. En un próximo episodio advertiremos del peligro de forzar los versículos para adaptarlos a los mitos de la ciencia falsa, porque este comportamiento contradice la certeza y la perjudica.

El peligro de adaptar los versículos a los mitos de la ciencia falsa

Cuando estas reglas estén asentadas, hermanos, comprenderemos el problema que existe en muchos de quienes hablan de ciencia experimental y revelación respecto de la primera aparición de los seres, y de otros asuntos, como veremos con ejemplos en los próximos episodios, si Dios quiere.

Algunos intentan derribar la credibilidad de las informaciones sobre lo oculto de la revelación mediante la ciencia experimental o los mitos atribuidos a ella. Otros intentan buscar para esas informaciones sobre lo oculto una credibilidad procedente de la ciencia experimental o de los mitos atribuidos a ella. Esta dirección, aunque parece confirmar la revelación y el Corán, también es falsa.

Algunos dicen: «Interpretad la revelación antes de que la ciencia experimental la derribe». Quieren que tratemos los versículos de la revelación como si tuvieran un sentido fluido, moldeable según aparezcan nuevos mitos —Dios guarde Su palabra—; así hacen de la ciencia experimental un juez y de la revelación una juzgada en asuntos ocultos que solo pueden conocerse por revelación.

Todos ellos, pese a la variedad de sus tendencias, comparten tres problemas: no distinguen la ciencia experimental de los mitos atribuidos a ella; no solo introducen la ciencia experimental en el mundo oculto, sino también esos mitos; y no valoran la palabra de Dios como merece. «Es un Libro invulnerable. No le afecta la falsedad por delante ni por detrás, porque es una revelación del Sabio, Loable» [Corán 41:41-42]. La falsedad no lo derriba ni atestigua su veracidad ni lo interpreta; es un Libro poderoso, dominante y juez, no juzgado, guía y no guiado. «Es una palabra que discierne, y no es una broma» [Corán 86:13-14]. No como lo quieren quienes bromean al interpretarlo y adaptarlo a los mitos: elevaron los mitos desde su ciénaga e intentaron rebajar la revelación desde su altura para tender un puente entre ambas.

La pregunta: «¿Y si la teoría de la evolución se demuestra en el futuro?»

Si lo anterior está claro, sabrás también que preguntar «¿qué ocurrirá si en el futuro se demuestra que la teoría de la evolución es correcta?» contradice los fundamentos más elementales de la filosofía de la ciencia. La science no te traerá hoy ni en el futuro una prueba de algo fuera de su ámbito de estudio, y mucho menos una prueba de un mito que contradice todas las fuentes de conocimiento en las que se apoya la ciencia experimental.

Esta es nuestra respuesta a la cuestión de la «primera creación». La paz sea con vosotros.


Fuente: Sitio oficial del Dr. Eyad Qunaibi.