Episodio 22, parte 2 – Las bacterias que digieren citrato
Eyad Qunaibi analiza el experimento de Lenski con bacterias que consumen citrato y cuestiona su interpretación como prueba de mutaciones aleatorias.
La historia de las bacterias que digieren citrato: un escándalo para los seguidores del mito de la teoría evolutiva
La paz sea con ustedes, hermanos y hermanas. Este vídeo complementa el episodio "Una cabra aunque vuele", que es el episodio (22) de Viaje de la certeza.
Introducción: la falacia del motor aleatorio de la evolución
Los seguidores del mito te dicen que el motor de la evolución son procesos aleatorios, sobre todo las mutaciones en el material genético. Dicen, por ejemplo, que las bacterias desarrollaron mediante mutaciones aleatorias un rasgo nuevo que les es útil en un tiempo limitado y que, por tanto, con miles de millones de años podrían haber evolucionado también hacia todas las clases de seres vivos mediante mutaciones aleatorias.
Dejaremos para después la discusión sobre esos miles de millones de años y sobre su validez. También dejaremos para después el supuesto de que, si se demostrara que el azar da a las bacterias rasgos útiles, eso significaría que por azar pueden transformarse en todos los seres que vemos. Dejaremos eso y nos concentraremos en el origen del asunto: ¿de verdad las bacterias desarrollan por azar nuevos rasgos que les resultan útiles?
El experimento de Lenski: las bacterias y el citrato
El experimento más conocido que presentan como prueba es el de Richard Lenski con la bacteria intestinal Escherichia coli, abreviada E. coli, que su equipo cultivó en el laboratorio. Destacan sobre todo que algunas de esas bacterias lograron, tras muchos años de cultivo, captar citrato, citrate, para alimentarse de él.
Antecedentes sobre la bacteria E. coli y el citrato
¿Qué ocurre con el citrato? La bacteria E. coli, como cualquier ser, necesita alimento. Supongamos que tiene ante ella glucosa "Glucose" y citrato "Citrate": ¿cuál usará como alimento? Si la bacteria se encuentra en un lugar con oxígeno, como el intestino humano, se alimenta de glucosa y no de citrato. Tiene los transportadores necesarios para introducir la glucosa a través de su membrana, pero no tiene los transportadores necesarios para introducir el citrato.
Lenski colocó estas bacterias en tubos de laboratorio y les proporcionó glucosa y citrato, todo ello en presencia de oxígeno. Por tanto, se esperaba que se alimentaran solo de glucosa. Sin embargo, Lenski se sorprendió de que las bacterias de uno de los grupos de tubos, después de muchos años, crecieran y aumentaran rápidamente en número, más deprisa que las de los otros tubos. Investigó la causa y descubrió que habían logrado consumir y digerir citrato además de glucosa, y publicó estos resultados.
Los resultados iniciales de Lenski y la interpretación de los seguidores del mito
¿Qué concluyeron los seguidores del mito? Que las bacterias desarrollaron mediante mutaciones aleatorias los transportadores necesarios para introducir citrato a través de su membrana y digerirlo después. Las mutaciones aleatorias añadirían así un rasgo nuevo que favorece su evolución, ¡y todo ello en poco más de diez años! Por tanto, tras miles de millones de años las bacterias podrían no solo haber desarrollado rasgos nuevos, sino haber evolucionado en otros seres, estos en otros y así hasta producir los millones de especies que conocemos, gracias a mutaciones aleatorias seleccionadas por la naturaleza. Los seguidores del mito lo celebraron por todo lo alto, se entusiasmaron con el experimento y llenaron sus páginas de titulares: «¡La evolución está ocurriendo ante nuestros ojos!».
La imposibilidad racional de que se forme aleatoriamente un transportador de citrato
Antes de continuar la historia, ¿saben, hermanos, qué significa que un transportador de citrato se produzca por mutaciones aleatorias? Este transportador de citrato está compuesto por (487) aminoácidos; es decir, su código genético está contenido en (1462) nucleótidos "Nucleotide". Que se forme por azar significa que esos nucleótidos —esas unidades— se alinearon aleatoriamente en el orden exactamente requerido, que de ellos resultó el transportador requerido, que adoptó la forma tridimensional exactamente necesaria y que quedó situado en el lugar requerido de la membrana de la célula bacteriana. Y este proceso aleatorio se repitió muchas veces con el mismo azar.
Todo habría sucedido al azar, sin intención, sin que encontremos rastro alguno de los miles de millones, billones y cantidades inimaginables de intentos fallidos que supuestamente habría hecho el azar antes de producir esa proteína transportadora, para los que no bastarían todos los átomos de la Tierra. No exagero: como explicaremos en detalle, si Dios quiere, ni una bacteria del tamaño de la Vía Láctea podría contener los resultados de los intentos fallidos de ordenar nucleótidos antes de llegar a ese gen de 1462 nucleótidos en un orden concreto, y a la proteína resultante con una estructura tridimensional determinada. ¡Y eso que una bacteria es tan pequeña que caben millones en la cabeza de un alfiler!
Así pues, toda persona razonable sabe que producir por azar un transportador de citrato es racionalmente imposible. Pero los seguidores del mito te dicen: "¡Esto, imposible para la razón, ha quedado demostrado científicamente!" Es decir: acusa a tu razón y cree a los sacerdotes del mito. Deja tu razón y cree a la ciencia: "Science". ¿Se opone realmente la razón a la ciencia experimental correcta, como estos enemigos de la razón intentan hacernos creer? Continuemos la historia, hermanos, para conocer la respuesta.
La realidad científica detrás de la "evolución" del citrato
Después de que los seguidores del mito celebraran entusiasmados el experimento, ¡se toparon con un muro! En 2012, el propio Lenski publicó en Nature qué había ocurrido exactamente en esas bacterias. Según la expresión inglesa, fue «una duplicación genética que captó un promotor activo en presencia de oxígeno para producir un transportador de citrato que ya existía, pero no estaba activo». Lo explicaron con este importante esquema.
Explicación del sorprendente mecanismo de adaptación
¿Qué significa todo esto? Préstenme mucha atención, hermanos, por favor. Si representáramos la bacteria E. coli de esta forma, esto sería una parte de su material genético, el genoma "Genome". Normalmente, cuando esta bacteria está en un lugar con oxígeno, capta glucosa y no citrato, como hemos dicho, porque la glucosa le produce más energía que el citrato. Bien, ¿cómo logró captar glucosa sin captar citrato?
En el genoma bacteriano hay una región llamada promotor, promoter, donde se reúnen estructuras lectoras para leer el genoma en esta dirección, hacia la derecha. Tras procesos complejos, se producen determinadas proteínas, como los transportadores de glucosa. El oxígeno activa este promotor, mientras inhibe este otro: impide que las estructuras lectoras lean el gen del transportador de citrato. Por eso la bacteria no puede aprovechar el citrato en presencia de oxígeno.
En el experimento de Lenski, las bacterias crecían hasta agotar la glucosa. Las bacterias son, en general, seres extremadamente flexibles: están en todas partes, descomponen cadáveres y limpian el planeta; esa es su función, y pueden adaptarse a condiciones diferentes. ¿Qué hizo la bacteria E. coli para adaptarse a la falta de glucosa? Algunas lograron copiar el gen del transportador de citrato y después insertarlo entre los genes que se leen en presencia de oxígeno, es decir, después del promotor sensible al oxígeno. Lo insertaron exactamente en el lugar adecuado, porque si lo hubieran insertado en medio del gen (1) o del gen (2), por ejemplo, lo habrían dañado y la bacteria habría muerto. Por tanto, los lectores leyeron el gen del transportador de citrato y produjeron transportadores de citrato; así la bacteria pudo captar el citrato. Bien, lo captó; ¿qué hace con él? No temas: todas las enzimas necesarias para aprovechar el citrato ya existen en la bacteria.
Por supuesto, cuando decimos que la bacteria copió el gen y colocó la copia en el lugar apropiado, usamos expresiones abreviadas que describen procesos cuyos detalles aún se siguen investigando. Lo que se ha descubierto, o algo semejante, es de una complejidad, precisión y maravilla extremas, como estudiamos en los cursos avanzados de bioquímica, biochemistry durante el doctorado.
La exaptación y el engaño mediante los términos
¿Cómo llamamos a eso? ¿Cómo lo llama cualquier persona razonable? ¡¿Cómo lo llama cualquier persona razonable?! ¿No diría que es una adaptación asombrosa que indica la existencia de un Creador de grandeza ilimitada? ¿Cómo lo llamaron, en cambio, Lenski, su descubridor, y sus compañeros de «una cabra, aunque vuele»? Lo llamaron «exaptación», exaptation, una palabra inventada por los seguidores del mito para sustituir a «preadaptación», pre-adaptation, es decir, «adaptación intencionada», porque esa palabra está, según la expresión inglesa, «cargada de teología»: indica intención y finalidad en lo existente. Para impedir que extraigas la conclusión correcta de «adaptación intencionada» y que utilices tu razón, te engañan con la terminología. Lenski concluyó que su experimento muestra la importancia de la exaptación en la evolución. Una cabra, aunque vuele… Nos refugiamos en Dios de un conocimiento que no beneficia a quien lo posee.
Esta es la historia del experimento de Lenski. Ahora comprendes lo que dicen, según la expresión inglesa: «Una duplicación genética que captó un promotor activo en presencia de oxígeno para producir un transportador de citrato que ya existía, pero no estaba activo». ¿Dónde está el azar en todo esto?
El escándalo de Dawkins y su engaño científico
Dawkins "Richard Dawkins", en su libro titulado "El mayor espectáculo sobre la Tierra: las pruebas de la evolución", usa este experimento como prueba y miente a sus lectores, siendo doctor en biología evolutiva. Les hace creer que la Escherichia no tiene capacidad para tratar el citrato ni nada de lo necesario para ello, y que lo sucedido en el experimento de Lenski fueron Random Mutations, mutaciones aleatorias que introdujeron información genética nueva en el genoma de la bacteria sin intervención de un diseñador. Dijo literalmente, en inglés: "Información nueva introducida en los genomas sin intervención de un diseñador". Como si los nucleótidos del genoma de la bacteria se hubieran alineado ciegamente y al azar para producir todo lo necesario para tratar el citrato, del que E. coli no tenía ninguna base que le permitiera aprovecharse: una mentira sin vergüenza, como Dawkins hace en todo su libro llamado "El mayor espectáculo". Sus pobres lectores creen que leen ciencia que ilumina sus mentes, mientras Dawkins se ríe de ellos y desprecia su razón.
También ves entre los padrinos del mito a algunos de nuestra propia gente, que todavía describen el experimento de Lenski como una de las pruebas más poderosas en manos de los evolucionistas ateos que dicen que el azar produce una estructura compleja.
Conclusión
Esta es, pues, la historia del experimento de Lenski. Pedimos a Dios que nos permita examinarlo con detenimiento en otra etapa, por las grandes pruebas que contiene del poder del Creador, glorificado y exaltado sea. Que la paz y la misericordia de Dios sean con ustedes.
Fuente: Sitio oficial del Dr. Eyad Qunaibi.