El mito de la evolución

Los evolucionistas en busca del eslabón perdido

El artículo examina la búsqueda del eslabón perdido, las formas de transición y los organismos en mosaico a partir de su lectura del registro fósil.

Los evolucionistas en busca del eslabón perdido

El darwinismo ya no presenta los fósiles como prueba de la evolución. En todas las excavaciones realizadas en el mundo desde mediados del siglo XIX no se ha encontrado ni una sola de las «formas de transición» que, según los evolucionistas, deberían contarse por millones. Se hace evidente que los «eslabones perdidos» no son más que un mito.

El callejón sin salida de las formas intermediasDarwin escribió:«Si mi teoría es cierta, debió existir un número ilimitado de variedades que enlazaran todas las especies del mismo grupo. Por tanto, las pruebas de su existencia solo pueden encontrarse entre los fósiles».Sin embargo, pese a ciento cuarenta años de arduas investigaciones, los evolucionistas no han encontrado ni una sola. Darwin admitió la inexistencia de fósiles de formas intermedias en el capítulo titulado "Las imperfecciones del registro geológico" de su libro El origen de las especies. La teoría de la evolución afirma que los seres vivos descienden de un antepasado común. Según ella, se diferenciaron entre sí durante un período muy largo mediante modificaciones sucesivas y graduales.
En las excavaciones realizadas desde Darwin no se ha encontrado ninguna forma intermedia. Si la afirmación evolucionista fuera cierta, habrían existido muchas «especies intermedias» que enlazaran a las distintas especies. Si las aves hubieran evolucionado de los reptiles, por ejemplo, habrían vivido millones de criaturas mitad ave y mitad reptil. Darwin sabía que los depósitos fósiles deberían estar llenos de esas formas, pero también sabía que no se había encontrado ninguna. Por eso dedicó un capítulo al problema en El origen de las especies. Esperaba que el problema se resolviera en el futuro y que nuevas excavaciones revelaran formas de transición. Sin embargo, pese a sus continuos esfuerzos, los evolucionistas no han encontrado una sola en los ciento cuarenta años transcurridos desde Darwin. El célebre evolucionista Derek Ager admite:Al examinar detenidamente el registro fósil, lo que encontramos, una vez más, no es una evolución gradual, sino la expansión repentina de un grupo a expensas de otro.Derek A. Ager, «The Nature of the Fossil Record», Proceedings of the British Geological Association, vol. 87, 1976, p. 133.
LOS ORGANISMOS "MOSAICO" NO SON FORMAS INTERMEDIAS

El principal ejemplo que los evolucionistas presentan como prueba de formas intermedias es el fósil de un ave llamada arqueópterix. Basándose en sus dientes y sus garras, afirmaron que era una transición entre reptiles y aves.
Sin embargo, un grupo animal puede compartir rasgos con otra especie sin que eso baste para considerarlo una forma de transición. El ornitorrinco australiano, por ejemplo, es un mamífero que pone huevos como los reptiles y posee un pico semejante al de las aves. Los científicos llaman «formas en mosaico» a organismos como este. Los principales evolucionistas también admiten hoy que esas formas no pueden considerarse intermedias. La aparición repentina de los seres vivos en la Tierra demuestra que Dios los creó. El biólogo evolucionista Douglas Futuyma reconoce:O los organismos aparecieron en la Tierra completamente desarrollados, o no fue así. En este último caso, debieron desarrollarse a partir de una especie preexistente mediante algún proceso de modificación. Si aparecieron plenamente desarrollados, entonces debieron ser creados por una inteligencia omnipotente.Douglas J. Futuyma, Science on Trial, Nueva York: Pantheon Books, 1983, p. 197.
CRIATURAS SIMILARES NO SON FORMAS INTERMEDIAS

Que existieran animales semejantes de distintos tamaños a lo largo del tiempo no basta para validar las formas intermedias. Si solo conociéramos como fósiles a los ciervos y gacelas de la imagen, los evolucionistas podrían ordenarlos de menor a mayor para inventar una secuencia evolutiva. Pero, lejos de ser formas intermedias, son especies vivas distintas.
CRIATURAS IMAGINARIAS

Las formas de transición que solo existen en la imaginación de los evolucionistas deberían tener órganos incompletos o deficientes. Una criatura entre ave y reptil, por ejemplo, debería poseer alas y pulmones de ave a medio desarrollar. Sin embargo, no se ha encontrado ningún fósil semejante. Además, una criatura tan extraña no podría sobrevivir; véase la ilustración. Todos los fósiles hallados pertenecen a seres perfectamente diseñados y constituidos. LAS FORMAS INTERMEDIAS DEBERÍAN SER ORGANISMOS «A MEDIAS»

Las formas intermedias que deberían haber encontrado los evolucionistas serían organismos situados entre dos especies, con órganos ausentes o desarrollados a medias. Si los invertebrados, como las estrellas de mar, hubieran evolucionado hasta convertirse en peces, tendrían que haber existido numerosos seres «mitad pez» y «mitad estrella de mar». Sin embargo, el registro fósil solo contiene estrellas de mar y peces completos.